Trayectoria personal: Angélica P.
Voces diversas que se alzan al mismo tiempo
By Pat Battaglia; Traducido por Ibero American Action League, Inc.
Angélica (Angie) P. ha vivido una vida llena de experiencias. Sus primeros años estuvieron marcados por la pobreza y los traumas, que ha superado para convertirse en una líder dinámica y altamente educada en la comunidad latina. Actualmente Presidenta y Directora Ejecutiva dela Liga de Acción Iberoamericana, Angie se describe a sí misma como una de las «afortunadas». Aplica esta etiqueta a su vida personal y profesional y, más recientemente, a su condición de sobreviviente de cáncer de mama. Ella accedió amablemente a compartir su historia, su amabilidad y su sabiduría con nuestra comunidad.
Era finales de 2020 y la mayor parte del mundo estaba en cuarentena debido al COVID. Cuando Angie P. se ausentó del trabajo para poder atender su propia infección por COVID, atribuyó su dificultad para respirar a la enfermedad. Durante su recuperación, notó un bulto o masa en el pecho. «Pensé que era un ganglio linfático inflamado a causa del COVID», recuerda Angie.
No estaba demasiado preocupada. Sin embargo, programó una cita con su médico de cabecera para enero, «por si acaso». Al comenzar el nuevo año, el bulto o masa persistía. La consulta de Angie con su médico de atención primaria resultó en la primera mamografía de su vida.
“«Estuve allí [en el centro de diagnóstico por imagen] todo el día», cuenta Angie. Supo que iba a ser un día lleno de acontecimientos cuando, después de tomar la primera serie de imágenes, el radiólogo le sugirió que llamara a su familia y se fuera a casa a comer algo. Le habían programado una biopsia para esa misma tarde. «Esa tarde tenía una reunión del comité ejecutivo de la junta directiva», señala Angie. «Me fui a casa, cancelé la reunión, avisé a mi familia de lo que pasaba, comí y luego volví para la biopsia». Su hija adulta estaba a su lado cuando volvió al centro de diagnóstico por imagen.
La biopsia transcurrió sin problemas. Después, Angie y su hija volvieron a casa para reunirse con toda la familia mientras esperaban los resultados. Dos días después, los resultados llegaron en forma de alerta de MyChart, a la que siguió rápidamente una llamada telefónica del radiólogo. El tumor de Angie resultó ser un cáncer de mama. Tras esta noticia que le cambió la vida, los pensamientos inundaron su mente, con una preocupación primordial: «¿Voy a morir?».
«Necesitaba entender lo que estaba pasando», continúa Angie. «Me puse en modo de investigadora a fondo». Sabiendo en qué fuentes confiar para obtener información confiable y basada en pruebas, se propuso aprender todo lo posible sobre el cáncer de mama. Mientras tanto, programó citas con un cirujano, un oncólogo médico y un cirujano plástico. Al consultar con sus médicos, recibió recomendaciones específicas para sus circunstancias particulares. Al final, Angie tomó una decisión extremadamente difícil, aunque médicamente acertada. Optó por una mastectomía bilateral -extirpación de ambas mamas- con cirugía reconstructiva en los meses posteriores. «Era difícil pensar en mí misma sin pechos», confiesa. Aun así, como madre con niños pequeños en casa, su voluntad de sobrevivir era fuerte.
Cuando sus hijos eran pequeños, Angie era madre soltera divorciada. Desde entonces se ha vuelto a casar. Tras el diagnóstico, sus pensamientos se volvieron hacia las madres jóvenes con escaso o ningún apoyo. Se preguntó cómo lo habría afrontado si el diagnóstico le hubiera llegado en una etapa anterior de su vida, cuando todavía era madre soltera. Está agradecida a su marido, con el que lleva trece años, y con el que ha atravesado los altibajos de la vida, incluido el cáncer de mama.
A medida que se acercaba la fecha de la operación, Angie se sentía cada vez más preocupada. «¿Qué pasará cuando me despierte?», se preguntaba. Como persona de fe, rezaba a menudo. Eso la ayudó. La mastectomía tuvo lugar en marzo de 2021. «Fue duro despertarme», recuerda. Sin embargo, se puso en contacto con recursos locales que la ayudaron a sentirse bella durante este periodo de curación.
Una o dos semanas después de la operación, Angie recibió el informe patológico. Se había extirpado una masa de 4 centímetros y se descubrió que era un carcinoma con receptores de estrógeno positivos, lo que significaba que la hormona era responsable, al menos en parte, del crecimiento del cáncer. Para alivio de Angie, se había extirpado todo el tumor. No había indicios de que el cáncer hubiera afectado a los ganglios linfáticos ni de que la enfermedad se hubiera propagado. Su cirujano envió una muestra del tumor para realizar un tipo de prueba conocida como OncotypeDX, una forma de prueba genómica utilizada en determinados subtipos de cáncer de mama que asigna una puntuación de recurrencia al tumor. Esto ayuda a los oncólogos a predecir si la enfermedad puede reaparecer. También ayuda a determinar los posibles beneficios de la quimioterapia. Las puntuaciones de recurrencia se sitúan en una escala del 1 al 100, en la que los números más bajos indican un riesgo menor. La puntuación de recurrencia de Angie fue de 4; no necesitó ni quimioterapia ni radioterapia. Era la mejor noticia posible.
Aliviada de la perspectiva de seguir con el tratamiento mientras criaba a sus hijos y trabajaba a tiempo completo, Angie aprovechó una opción de tratamiento que tenía a su alcance: la terapia hormonal. Existen varios medicamentos orales muy eficaces para tratar este problema. Angie y su oncólogo están en proceso de determinar cuál de esos medicamentos es el más adecuado para ella. La trayectoria continúa.
Mientras espera con ilusión muchos años de supervivencia saludable, Angie agradece el amor y el apoyo de su familia, sus amigos y los miembros de su comunidad religiosa a lo largo de su camino contra el cáncer de mama. «Sé que vengo de un lugar privilegiado», reflexiona. «Tengo la suerte de tener una familia que me quiere. Tengo un buen seguro. Y muchas de las pequeñas cosas que me reconfortan. Pienso en otras personas de nuestra comunidad que carecen de recursos». Ella está agradecida por la confianza de su comunidad latina, muchos de los cuales han tendido la mano para compartir historias de sus propios diagnósticos, tratamiento, y vivir con las consecuencias de una enfermedad que «nunca se va realmente.» Aunque a las latinas se les diagnostica cáncer de mama en un 28 por ciento menos a que a las mujeres blancas, tienen un 30 por ciento más de probabilidades de morir a causa de la enfermedad.* El compromiso de Angie con su comunidad latina incluye ofrecerle apoyo, ánimo y empoderamiento para que tomen su propia salud -incluyendo su historial de salud- en sus manos. «Es sorprendente lo mucho que los miembros de la comunidad latina desconocen sus antecedentes familiares», señala. Angie pretende cambiar esa dinámica. «Usamos nuestras voces para contar nuestras historias», dice. «Cuanto más compartamos nuestras historias, menos solas se sentirán otras personas en situaciones similares».
Una vez superado la mayor parte del tratamiento y con toda una vida de buena salud por delante, Angie ha adquirido una nueva perspectiva. Su fe se profundizó y, como resultado, fue al seminario y obtuvo un certificado avanzado. Sigue educándose y utilizando sus conocimientos para cambiar nuestra comunidad. En Ibero, mantiene la salud presente y futura de la organización creando un plan de sucesión y empoderando a otros para que se hagan cargo de ciertas responsabilidades. Esto permite un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal. Al mismo tiempo, sigue utilizando su voz para hacer la diferencia en nuestra comunidad y anima a otros a hacer lo mismo.
Después de todo, sostiene Angie, «las voces diversas que se alzan al mismo tiempo para crear un cambio significativo son una fuerza a tener en cuenta».
Para más información sobre la Liga de Acción Iberoamericana, visite https://www.ibero.org/
*https://www.bcrf.org/blog/hispanic-latina-breast-cancer-facts-statistics/
This article appeared in the Coalition’s Summer 2024 newsletter, “Voices of the Ribbon.”
